Ingredientes (Molde 24 cms desmontable o de usar y tirar)
Base de galletas
200 g galletas digestive, molidas (unas 14 galletas)
100 g mantequilla sin sal, levemente fundida en el microondas
2 cucharadas de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
En la original lleva 4 cucharadas de cacao puro sin azúcar, pero yo no se lo puse.
Capa de queso
700 g queso crema, a temperatura ambiente (2 tarrinas de las familiares)
200 g azúcar
3 huevos l
250 ml nata para montar 35% materia grasa (crema de leche o crema para batir, sin azúcar)
1 cucharada de extracto de vainilla
1 cucharada de Baileys u otro licor de café
14 Ferrero Rocher para echar en la masa, en trozos grandes.
Cobertura de Nutella
Nutella en cantidad al gusto para decorar por encima (yo le puse medio bote pequeño)
Avellanas machacadas en pedacitos
Preparación de la base de galletas
Forra un molde de 24 cm con papel de horno y úntalo con mantequilla.
Muele las galletas y mézclalas con el resto de ingredientes hasta obtener una pasta.
Forra la base del molde con la pasta de galletas y guárdalo en la nevera.
Preparación de la capa de queso
Pon a precalentar el horno a 180 ºC y coloca la bandeja del horno con agua para después poder hacer al baño maría la tarta.
En un bol bastante alto bate el queso a temperatura ambiente con el azúcar hasta que la mezcla esté suave.
Entonces ve añadiendo los huevos de uno en uno, asegurándote de no añadir el siguiente antes de que el anterior esté bien incorporado en la mezcla.
Añade la nata fría, el extracto de vainilla y el Baileys u otro licor. Bate hasta que esté cremoso todo.
Finalmente añade los bombones Ferrero Rocher hechos pedazos.
Vierte la mezcla en el molde preparado con la base de galleta (la cual habremos pinchado previamente con un tenedor para que se agarre bien la capa de queso) y dale unos golpecitos contra la encimera a fin de eliminar posibles burbujas de aire.
Forra el molde con papel de aluminio para prevenir que le pueda entrar algo del agua de la bandeja.
Colócalo en la bandeja con el agua y hornea unos 45 minutos, hasta que la tarta se vea hecha a falta sólo del centro que se vea como en la foto inferior.
En ese momento apaga el horno y deja la tarta dentro una hora más para que se acabe de cuajar con el calor residual poco a poco y así no se cuartee por encima.
Después sácala y déjala enfriar por completo en la encimera. Estando aún templada es recomendable extenderle por encima una capa de Nutella para que el propio calor de la tarta ayude a que sea más manejable. De todas formas si está muy dura para untarla se le puede dar un toque en el microondas.
Es el momento también de ponerle los trocitos de avellana para que así se integren en la Nutella y se queden pegados cuando ésta se enfríe y se solidifique.
Una vez fría tápala bien y métela en el frigorífico hasta el día siguiente.
Al día siguiente antes de desmoldarla es recomendable meterla un par de horas en el congelador, así se endurecerá y será más fácil desmoldarla sin que se estropeen los filos.
También es recomendable pasar un cuchillo por todo el filo para ayudarla a despegarse del molde.
Una vez desmoldada le hice la flor de fondant para decorarla usando unos moldes para cortar los pétalos y las hojas.
Como todas las tartas de queso es una tarta que está mucho mejor cuando lleva un par de días hecha, pero claro a ver quien consigue que no se la coman antes...